El otro día me encontraba regalándome una de esas sesiones de tortura que tanto placer me producen, es decir, estaba escuchando Radio Marca y el locutor de turno habló sobre una supuesta polémica provocada por el ínclito Roberto Gómez, quien aseguraba que Roben es mejor que Messi. Opiniones aparte lo que se dice polémica no creó mucha. Si no conocéis a Roberto Gómez tenéis que leerlo o escucharlo: al cabo de unos meses te acabas dando cuenta de que su opinión no existe, según le convenga dice uno u otra cosa, y lo que ahora es blanco mañana puede ser rojiblanco. Es lo bueno que tienen las hemerotecas. Me encontraba, como decía, escuchando este programa y al locutor se le ocurrió llenar tiempo pidiendo a los oyentes su opinión sobre la supuesta polémica. El primer oyente no entró a valorar cual de los dos jugadores es mejor, sino que lo primero que dijo fue: "Vamos a ver, el señor Roberto Gómez es un bufón al que nadie toma en serio". Por supuesto el locutor, en la típica postura corporativista de periodistas, jueces, políticos y demás alimañas, salió en defensa de su colega alegando que no iba a permitir que se insultase ni se calificase a nadie. El oyente dijo algo así como "no estoy calificando a nadie, estoy constatando un hecho". Razón no le falta.
Todo esto viene a cuento de lo necesarios que son los bufones y bufonas en nuestra sociedad. Enciendes la tele y los hay a miles. Abres un periódico y te encuentras o bufones o comisarios políticos de uno u otro bando. La prensa deportiva no podía ser una excepción, y dentro de ella la prensa deportiva del motor tiene su propia manada de bufones, gentes cuya única misión dentro de su profesión es alegranos el día, y si hay días en que consiguen sacarnos de nuestras casillas la culpa es enteramente nuestra por no saber comprender los motivos de tan noble comportamiento.
Si alguien quiere hacer una obra de caridad y donar uno o dos céntimos a la fundación que garantiza que esta especie de periodista no se extinga, por favor pinchad en el link http://www.gilipollassinfronteras.as/ y donad hermanos, donad.