El año 2009 ha estado marcado por, entre otras cosas ajenas a las carreras, la polémica del doble difusor. Tres escuderías (Brawn, Toyota y Williams) se presentaron a principio de año con un diseño de difusor que contravenía el espíritu del reglamento pero no la letra. Lo que los anglosajones llaman "The Unfair
Advantage", título del libro de Mark Donohue en el que explica que la obligación de todo equipo es llevar las normas hasta el límite, lo que conlleva que a veces se sobrepase ese límite. No fue el caso en lo que respecta al doble difusor. La F.I.A. declaró su legalidad lo que provocó la indignación de los equipos que no habían estado suficientemente espabilados.
por motivos técnicos sino por un defecto de forma. Cualquier modificación del coche tiene que ser notificada en plazo a los comisarios y éstos deben dar su aprobación. Renault lo hizo tarde y por ello se prohibió ante la indignación del señor Lobato. Y yo me pregunto: ¿por qué el señor Lobato no habla del Campeonato del Mundo de constructores y pilotos de 2006 como un título ganado con un coche ilegal? Porque si este año Button ganó, como él insiste, con un coche ilegal, en 2006 Alonso ganó con un coche ilegal. Y eso, señores y señoras,. es una soberana gilipollez.