El año 2009 ha estado marcado por, entre otras cosas ajenas a las carreras, la polémica del doble difusor. Tres escuderías (Brawn, Toyota y Williams) se presentaron a principio de año con un diseño de difusor que contravenía el espíritu del reglamento pero no la letra. Lo que los anglosajones llaman "The Unfair
Advantage", título del libro de Mark Donohue en el que explica que la obligación de todo equipo es llevar las normas hasta el límite, lo que conlleva que a veces se sobrepase ese límite. No fue el caso en lo que respecta al doble difusor. La F.I.A. declaró su legalidad lo que provocó la indignación de los equipos que no habían estado suficientemente espabilados.
El doble difusor, por mucho que le moleste a algunos, no es ilegal. Simple y llanamente los tres equipos implicados aprovecharon un agujero en el reglamento para explotarlo y sacar ventaja a sus competidores. El señor Lobato se ha pasado toda la temporada tachando a los Brawn como "coches ilegales", mintiendo a sabiendas de que lo estaba haciendo. Los teóricos conspirativos se lanzaron a la yugular de la Federación acusándola de dar ventaja a Brawn porque le convenía ayudar al equipo y prolongar su cuento de hadas. Todas las acusaciones se centraban en Brawn obviando a Williams y a Toyota. ¿Por qué? Muy sencillo: porque estaban ganando, humillando a equipos mucho más poderosos. Y para Lobato todo aquello que se inmiscuya entre Alonso y la victoria es un enemigo al que hay que humillar. Todo lo que no sea Renault, Ferrari y McLaren son equipos menores, olvidándose de que el Red Bull ha sido durante toda la temporada mucho mejor que los monoplazas de esos tres equipo y sin doble difusor . El próximo año esa lista se reducirá a Ferrari y McLaren.
En la temporada 2006 sucedió algo parecido: Renault estaba batiendo con Fernando Alonso a la poderosa Ferrari de Michael Schumacher y el especialista manipulador Jean Todt. Como ya hicieran en 2003 con Michelin, Ferrari denunció a mitad de temporada a Renault por el uso del
mass-damper con el objetivo de que, como a Michelin, a Renault no le diese tiempo a reaccionar . A pesar de todo Renault consiguió rediseñar el coche y hacerse con ambos títulos. Ahora viene lo bueno: el
mass-damper no fue ilegalizado

por motivos técnicos sino por un defecto de forma. Cualquier modificación del coche tiene que ser notificada en plazo a los comisarios y éstos deben dar su aprobación. Renault lo hizo tarde y por ello se prohibió ante la indignación del señor Lobato. Y yo me pregunto:
¿por qué el señor Lobato no habla del Campeonato del Mundo de constructores y pilotos de 2006 como un título ganado con un coche ilegal? Porque si este año Button ganó, como él insiste, con un coche ilegal, en 2006 Alonso ganó con un coche ilegal. Y eso, señores y señoras,. es una soberana gilipollez.