Como cada lunes después de una carrera en Montmeló lo que queda es una sensación de aburrimiento insuperable. En el blog el anaconda se habla de Montmeló como un circuito a extinguir. Razón no le falta, pero tendremos que seguir soportando este bodrio y otros como Budapest porque quien manda es la F.I.A. y nosotros, los aficionados, no tenemos ni voz ni voto.
En cuanto a los equipos, Williams está claramente en bajada(una portada de Autosport decía que el FW30 iba a dejar perplejos a sus contrincantes), en BMW se deben estar aburriendo como ostras(quedar cuarto cuando es una novedad es bonito, pero después de conseguirlo veinte veces ya se hace aburrido) y Honda y Toyota siguen a lo suyo, que es gastar dinero sin resultado. Toyota siempre parece que está en el segundo escalón, pero al contrario de BMW nunca da la sensación de que puede dar el salto al primero. A Renault quiero verlo en una pista menos trillada que Montmeló.
Respecto a mi panfleto favorito sólo he leído una gilipollez en la edición de hoy, hablando del drive through que le cayó a Heidfeld: "Quizás Nick estaba impactado por el brutal accidente de Kovalainen". No, imbécil, lo que pasó es que tuvo que entrar sí o sí o se iba a quedar tirado en medio de la pista sin gasolina. ¿Tu que hubiese hecho, listillo? Por cierto, hoy no escribe mi amigo M.C. sino un tal Miguel Sanz.
Dos personas conocida han ido al circuito a ver la carrera. Para mi sobrino Salo era su primera vez y quedó impresionado por todo: ambiemte, ruido, velocidad, frenada... Kiño ya es veterano en esto desde aquél día en que lo llevé en mi coche a Estoril en 1990. Los dos quedaron indignados con la cantidad de gente que abandonó el circuito en cuanto abandonó Alonso. Os lo repito, somos un pais de nuevos ricos paletos, y el único sitio donde hay tradición automovilística es Cataluña.